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Expertos médicos en diferentes campos están de acuerdo en que la importancia de un buen sostén está devaluada por la mayoría de las mujeres.

Se estima que el 90% utiliza la talla incorrecta de brasier.

Hagamos la analogía con un par de zapatos, que es mucho más sencillo de entender.

¿Se imaginan andar 12 horas diarias durante 20 años con unos zapatos dos números más grandes o dos números más chicos?, ¿Qué creen que le pasaría a su cuerpo?

Muy probablemente se lesionarían los pies, la espalda, la cadera, las rodillas, etc.

El cuerpo es sabio, y comienza a compensar cuando algo lo lastima.
Un brasier de la talla equivocada puede producir dolor en el pecho, la espalda y hombros, mala postura, sensación de cansancio, canales en los hombros, senos pinchados por las varillas y desplazamiento del tejido mamario.

La mitad de las consultas por dolores mamarios se evitaría sólo por utilizar la talla correcta de sostén.
Utilizar un brasier adecuado no sólo beneficiará la salud. Además impulsará la autoestima de la mujer, haciéndola lucir mucho más estilizada y segura de sí misma.

Un sostén correcto, levanta el busto separándolo del torso y da una bella forma redondeada y por último, hace sentir a quien lo porta cómoda, bella y segura.

Cuando el busto no está bien sostenido, se recarga en la caja torácica, haciendo lucir a la mujer más pesada de lo que realmente es.

Pero… ¿Por qué tantas mujeres tienen éste problema?

Por falta de conocimiento, porque nunca las han medido profesionalmente o bien, porque siempre han utilizado la misma talla, a pesar de los cambios de su cuerpo (embarazo, lactancia, aumento de peso, edad, etc.).

El error más común es que las mujeres usan una banda (espalda) más grande de lo que necesitan, y una copa más chica.
Esto se debe al sistema de medición actual que es obsoleto.

El sistema de medidas de banda fue creado por fabricantes norteamericanos en la década de los 30, cuando los sostenes se comenzaron a fabricar de manera industrial.

En ese entonces, se consideraba el ideal la figura de “Reloj de Arena” lo que conocemos como el 90-60-90.
Por ello, los fabricantes (al fin hombres) idearon un sistema que convenciera a las mujeres de que sus medidas se ajustaban a ésta figura, no importando cuáles fueran sus proporciones.

Se les ocurrió añadir 4 pulgadas a la medida real (es decir, la que indica la cinta). Así, la medida del busto “siempre” sería mayor a la de la cintura, generando que “todas” las mujeres “tuvieran” (aunque fuera artificialmente) figura de reloj de arena.

Como estas 4 pulgadas no existen, tantas mujeres utilizan un sostén que les queda grande.